domingo, 13 de abril de 2008

Te extraño

Me ilusiono cada día, y espero. Sí, sigo esperando. Regreso a cualquier hora pero, sin excepción, te busco. Y cada día me decepciono. Todas las veces son iguales, se sienten igual. Mi cuerpo no aprende, y cada desencuentro es el mismo fracaso, la misma frustración. Cada silencio duele en el mismo lugar. No espero mucho. Sólo que endulces, apenas, la espera. Un susurro que dé cuenta de tu respirar. Una brisa que traiga alivio de tu ausencia, que me devuelva -un poco- la sonrisa.

viernes, 22 de febrero de 2008

No podría haberlo dicho mejor...

Este es de Julio Cortázar, y se llama Happy new year

"Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestas tu mano esta noche
de fin de año, de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas. Entonces
la tramo en aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo, como
si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres."

Sólo eso pido.

martes, 19 de febrero de 2008

Monstruos rabiosos en la ciudad

Hay monstruos rabiosos en la ciudad. Son muchos, se pintan de colores de carnaval, y todos tienen su número de catálogo, aunque andan sueltos. Nos comen y nos vomitan a diario. Nos dejan sordos, asfixiados, confundidos. Creo que trabajan para el gobierno. En todo caso, colaboran con su causa. Son fieles herramientas para fomentar nuestra ansiedad, nuestro estrés y nuestro aislamiento. Gimen como dinosaurios prehistóricos, y lanzan el humo de dragones extinguidos. Nos atrofian las piernas, nos sarandeaan como un cóctel. Los monstruos furiosos andan las distancias de la ciudad gigante. Estoy segura: trabajan para la reina. Nos comen y nos devuelven, bien confundidos.

Amanece

La luz del día amenaza de la peor manera: tranquila, sutil. Y el rumor de la noche eterna se rompe en amarga mañana que, sin remordimientos, marca el final de nuestro abrazo. Intento aferrarme, mientras aparece con fuerza el primer desgarro, y una lágrima tibia se desliza entre tus sábanas. Y luego otra. Y otra. Intento detenerlo, pero el llanto es mudo e inevitable. Entonces tu voz intenta un consuelo, pero el momento está muriendo ya, y el vaho oscuro de la despedida invade lo que queda de aire, llevándoselo todo.

jueves, 24 de enero de 2008

Dulcísimo adiós

Odioso desconsuelo,
la ciudad sigue viviendo,

caliente, febril.

Tu olor en mi piel

me abraza, cálido,

envolviéndome poco a poco

con tu ausencia.

Dulcísimo sabor el de tu adiós.
Todo fue perfecto,
hasta la última lágrima.
Mi cara se descompone,
mi pecho
te sigue llamando.
Mi lengua
se esconde,
dormida,
no entiende el sinsentido.
Afuera sigue el sol en lo alto.
Acá,
el vacío inmenso de este no lugar,
de esta bronca incontrolable
de no poder retenerte,
de tener que decirte adiós,
sabiéndote en este mundo,
extrañándote desde los ojos
hasta las vísceras,
desde el mismísimo instante
del primer paso sin vos.

Finísimos hilos

Son como pequeñísimos desgarros que empiezan en el pecho, pero por dentro. Finísimos hilos de fuego, que van curtiendo, desde el centro, los pulmones, la pleura, los huesos, la piel. El dolor quiere escapar por cada poro, pero encuentra resistencia, se recicla, y circula por la piel, furioso, intentando salir. Un intenso abrazo de ausencia se aferra a mi cintura, y presiona... presiona. No deja escape. Sube hasta el cuello, y en la garganta se vuelve congoja, y no me deja respirar. La espalda se vuelve de piedra, conteniendo el cuerpo sangrante. Las piernas no responden, lloran ellas también la desasón inhalada en ese último hálito de frescura.

lunes, 21 de enero de 2008

Que vengan nomás

¡Vendrán a decirme que baje los piés! Me dirán que él es muy joven para mí, que volver a casa en tren a la noche es demasiado peligroso para una chica. Dirán también que no son horarios para andar por aquella zona, y que estoy muy grande para estar jugando en el cordón de la vereda. ¡Psst, si te viera tu abuela! Qué mal que te quedan las malas palabras, con esa boquita, habráse visto. Vendrán a decirme que ya no estoy para correr por la calle descalza. ¡Que esos colores no combinan, que ese pullover ya está muy viejo! Y yo le diré al viento, hermano, que ya no tengo oídos para tantas pavadas...

lunes, 17 de diciembre de 2007

Retro-spección

¿Cómo se llama cuando uno vuelve a leer esos textos escritos hace años, y es como si los hubiera gestado hace minutos? ¿Empecinamiento? ¿Coherencia interna?

Sin querer vuelvo a pensarte, mientras la casa se refresca con la lluvia sucia. Me fascino con la vida y sus historias. La felicidad es un instante, esa nota que es la nota, el grito de quien canta y descarga nuestra emoción. Las palabras se esconden porque lo que hay que decir les queda grande. Para eso el cine. Por eso la música, el momento, la compañía. Me convertí. Ahora hablo en vez de callar. Me reconcilio. Busco el camino para correr, mientras hablamos y me emperro con tus ojos. Sangro la vida, dejo que me atraviese. Mi nombre es, y me postulo.

¿Falta de ideas nuevas? ¿Reafirmación de principios? Lo que sea.. parece que alguien se ríe tras la cortina...

domingo, 16 de diciembre de 2007

Mate amargo en el Pehoé

Mamita, mirá qué transparente!! La prueba irrefutable de la claridad del agua es esa sonrisa, mi negra... es todo lo que necesito para andar! Aquí dejo esa mochila con cola de hormiga que me hunde las clavículas. De acá en adelante, sólo cargo con mi alegría. De acuerdo, venga! Tu alegría también entraaaa!